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LA VENGANZA DEL INSÓLITO FIN DE SEMANA EN EL FESTIVAL MACABRO. parte 2

Bienvenido a la segunda parte de la reseña del fin de semana en un terrorífico festival en la Cineteca Nacional.
Viernes 20: Este también fue un día lluvioso, la penumbra lo hacía perfecto para ver una peli de terror. Celebrando sus 30 años, el clásico que conmocionó al mundo para luego volverse una de las franquicias más longevas y alucinadas del género hizo su aparición este día. “Viernes 13”, la primera, la original, la mera-mera, fue vista como hace mucho no se dejaba, es decir, en la gran pantalla.
La experiencia fue maravillosa, a pesar de ya conocer bien a bien la historia, la atmósfera de la sala Fernando de Fuentes de la Cineteca fue insuperable, cubierta de nerviosismo y espanto. En todos los asistentes se percibía una gran ansiedad por la llegada de la señora Pamela Voorhees e hijo (es decir, Jason). Como todos sabemos, este filme es el único en el que Jason no es el asesino sino su madre, dando inicio a la leyenda en el lago Crystal.
La neta fue un agasajo ver esta cinta en pantalla grande nuevamente, creo que no me sucedía desde que la vi en el estreno, o sea, hace… no hagan cuentas ¡ok?
Sábado 21: Llegó el afamado “Sábado Distrito Federal”, y con él la oportunidad de ver una joya cinematográfica de 1920. Pocas veces podemos ver cine mudo en una pantalla grande. Este día fue el turno de “Dr. Jekyll & Mr. Hyde” protagonizada por el afamado John Barrymore, amor imposible de nuestras abuelas… y abuelo del amor imposible de muchos hoy en día: Drew Barrymore. Deseaba mucho asistir a esta sesión ya que tuvo un ingrediente extra que la hizo única: una pianista en vivo, rememorando, como en los tiempos originales, el ambiente vivido en las salas de cines de los años 20’s. Adoré ver lo que hacía temblar de miedo a generaciones de hace 90 años, qué diferente a lo que vemos ahora, pero sin duda la cinta tiene un encanto colosal.
Al término de la función los aplausos abarrotaron la sala, la pianista agradeció y huyó como si hubiera visto al propio Mr. Hyde. Ya afuera, con la llovizna retocándonos las sienes le pregunté, luego de felicitarla, si usaba partitura, a lo que ella, de cuyo nombre no puedo acordarme, me respondió que no, que todo lo toca improvisando. Esto me resultó gratamente sorprendente, ya que habla de su capacidad y talento; imagínate estar viendo la película y sobre la marcha acelerar el ritmo y luego matizarlo con tonos macabros. De verdad fue una gran experiencia.

La novena edición del Festival Macabro “murió” este domingo 29, no sin antes habernos traído ejemplares de todas partes del orbe que de una u otra forma pusieron los pelos de punta al respetable. Fue un placer haber asistido al menos el primer fin de semana, me resultó inolvidable y por ello digno de repetirse el próximo año. Larga vida al Festival Macabro que recién inicia su gira por la república, comenzando en Faro de Oriente.
Los Abrazos Rotos

Los abrazos pendientes de Almodóvar
Los autores cinematográficos en algún momento de su filmografía, aunque no obligatoriamente, han buscado rendirle honor al propio quehacer del cineasta. Especie de ars poética, que es una forma en que la poesía le rinde tributo a la poesía misma, Los abrazos rotos (2009) es todo menos una exhibición de abrazos rompiéndose. O tal vez sí. Pedro Almodóvar abraza al color con una firma indeleble y soberana que hace recordar que el cine a color debería ser a color… y muy a color; abraza a la confección cinematográfica a manera de homenaje, que en el inicio de película ya anuncia con una secuencia inicial de créditos, en donde somos el director que mira a través de un monitor, cual si estuviéramos en el rodaje de una película. Como la misma historia y la estructura (apologética) del guión, que va siguiendo los pasos de una producción cinematográfica y paralelamente va intricándose en una trama, que si bien no escabrosa tampoco extraordinaria. Almodóvar lleva a su personaje ciego de la mano, atrás y adelante en la línea del tiempo, en un presente sin luz (tan fatídico para el cine como para la córnea) y en un pasado que derrama colores y arte pop. Almodóvar lleva los pasos al hemisferio opuesto al que Woody Allen hace alusión en Hollywood ending (2002), en donde de manera hilarante encontramos un director de cine ciego que, a pesar de ello, decide continuar filmando, sin rasgarse las vestiduras. Aquí Almodóvar hace de la ceguera una melancólica-casi-trágica relación entre la película y el director, entre el recuerdo y el presente, entre la idea que tuvo el director de editar su película y la película ya terminada sin él.
Los hilos de la trama se entretejen contrapuntualmente con la secuencia “lógica” de la confección cinematográfica: empezamos tal vez con una lluvia de ideas, compartimos experiencias, escribimos el guión, buscamos locaciones (localizar, en el argot hispanofílmico), hacemos pruebas con actores, comenzamos la producción o rodaje, nos peleamos con el productor por cualquier razón, hay un accidente (siempre hay un accidente), terminamos la producción y hacemos revisiones o screeners de lo que se ha filmado, siempre hay una cámara de video haciendo el making off, editamos la película, si el productor se la apropia no editamos la película, se estrena la película y después la vemos criticada en un periódico y finalmente la encontramos en De Uve De. Lejos de sus anteriores películas, Almodóvar encuentra momentos enteramente cinematográficos en donde los personajes se enfrentan contra ellos mismos a través de una representación. Memorable será aquella escena en donde Magdalena (acertadísima Penélope Cruz) se encuentra con ella misma y continúa un diálogo que previamente había comenzado en una grabación de video. Como en la historia del cine, Almodóvar comienza con una historia en donde aún no es protagonista el vídeo y cronológicamente vamos encontrando su introducción e intromisión, al punto de convertirlo en casi un arma de paparazzi, en un medio idóneo para el testimonio y para lo que algunos directores de la “vieja escuela” no consideran como <> para el documental.
Mientras envejece Almodóvar no parece buscar una renovación de su lenguaje o de la puesta en cámara; tampoco ha querido dejar a sus chicas, pero se sigue permitiendo los paréntesis donde critica la doble moral o hace bromas sexuales. En Los abrazos rotos el cinefotógrafo mexicano Rodrigo Prieto continúa perfeccionando su fotografía, mientras que la dirección artística de Víctor Molero parece haber hecho su tarea respecto a revisar puntualmente la filmografía del propio director y es posible que cosquillee de tan preciosista y minuciosa. La filmografía de Almodóvar pareciera ir madurando, con algunos toques agrios de cursilería. El matasellos del filme podría ser prescindible y sin embargo el autor ya no quiso, como nunca ha querido, ser más cursi. Con todo, Los abrazos rotos honra el oficio y la pasión de hacer cine… y lo hace bien.
Título Original: Los Abrazos Rotos
Director: Pedro Almodóvar
Reparto: Penélope Cruz, Rubén Ochandiano, Blanca Portillo, Lola Dueñas, Alejo Sauras
Duración: 127 min.
Año: 2009
País: España
Género: Drama/Thriller
Los Límites del Control

Jim Jarmusch: Sin Control
Uno de los directores norteamericanos más perturbadores de la mente de los espectadores, Jim Jarmusch, regresa a la pantalla grande con una nueva propuesta: Los Límites del Control. Esta cinta, como su nombre lo indica, lleva al límite al público con una historia intensa e inesperada.
Jarmusch es uno de los pocos directores que todavía suele considerarse “independiente”, no tanto por el estilo cinematográfico o por los contenidos que maneja, sino simple y sencillamente porque le encanta contar con bajo presupuesto en sus producciones, para evitar compromisos y brindar a sus actores la oportunidad de ir creando en el proceso de filmación. Su más reciente filme es un claro ejemplo de esto, con sólo 25 páginas hojas de guión, Jarmusch ofrece un incesante viaje a través de un criminal que debe cumplir ciertas tareas presentadas por personajes tan emblemáticos como intensos.
La historia es protagonizada por Isaach de Bankolé, pero es acompañada por actores de gran trascendencia y de nacionalidades variadas como el español Luis Tosar, la norteamericana Paz de la Huerta, la inglesa Tilda Swinton, el también inglés John Hurt, el mexicano Gael García y el norteamericano Bill Murray (uno de los actores íconos de Jarmusch), quienes en pequeñas apariciones brindan gran relevancia a una historia que lleva al espectador a estados anímicos variados, mostrando acción en escenas que no contienen acción y drama, en escenas que no poseen drama.La intuitiva y fascinante estructura fílmica que ofrece este director, nos invita a solucionar un rompecabezas basado en distintas pistas, que parecen llevar a un desenlace, pero cuyo final resulta una oportunidad para que el público genere sus propias conclusiones. Los elementos recurrentes son parte fundamental de esta historia: cafés, cigarros, cerillos, movimientos invariables, tomas repetitivas, formas similares, todo esto incrustado en una trama que se asemeja a un sueño constante que pareciera nunca terminar. Y es que si alguien sabe jugar con la mente del espectador es sin lugar a dudas Jarmusch, quien aprovecha también esta historia para brindarnos un mágico viaje por España, específicamente por Almería, Madrid y Sevilla, lugares que sirven como lienzo para esta nueva pintura cinematográfica.
Si bien es conocido el interés de Jarmusch por el arte, en “Los Límites del Control” podemos observar detalles enormes que se convierten en huellas de un mensaje un poco más oculto, sus gustos personales, y es que a lo largo de esta producción podemos ver pinturas muy representativas, estructuras arquitectónicas fabulosas, música intensa, bailes emotivos y mucho, mucho más de lo que a este realizador le mueve. La nueva propuesta del autor de “Coffee and Cigarettes” y “The Broken Flowers” resulta un ejercicio de imaginación interesante, con un contenido depurado, inspirador y un toque artístico impecable, enmarcado en improvisaciones constantes que resultan muy naturales. Es simple, “Los Límites del Control” te lleva a los límites del sueño y la realidad, en donde esperar algo no sirve de nada. Así que dejémonos sorprender por el genio de este director y disfrutemos de su más reciente obra sin tapujos, porque estoy seguro que resultará tan abstracta como bella.
Título Original: The Limits of Control
Director: Jim Jarmusch
Reparto: Bill Murray, John Hurt, Tilda Swinton, Hiam Abbass, Gael García Bernal, Alex Descas, Isaach de Bankolé
Duración: 116 min.
Año: 2009
País: EE. UU./España/Japón
Género: Thriller/De Autor/Drama